Reflexiones y propuestas sobre el entorno ambiental y socio-económico

El suelo, un recurso no renovable

¿Qué hay debajo de lo que pisamos? Esa es la pregunta que mucha gente se hace. Y la mayor parte contestan que al principio hay rocas y luego el magma. Se olvidan de que antes de las rocas se encuentra el suelo.  Si buscamos suelo en el diccionario de la RAE nos encontramos que la primera acepción es “superficie de la Tierra”, y que la definición agronómica es “conjunto de materias orgánicas e inorgánicas de la superficie terrestre, capaz de sostener vida vegetal”.

Pero el suelo es algo más, es mucho más. Es sobre lo que se asienta toda la vida terrestre, es el receptor directo de muchas de nuestras actividades, es el medio con el que más directamente interaccionamos, junto con la baja atmósfera. El suelo se sitúa entre la superficie terrestre y la roca madre. Mientras que esta última es estudiada por la geología el suelo es estudiado por la edafología, una rama de la geología pero que en la práctica se encuentra bastante lejos de ésta, siendo estudiada también por biólogos, químicos y ambientólogos.

Fuente: amyde.galeon.com

Fuente: amyde.galeon.com

Esta lejanía de la edafología no es nueva, sino que desde siempre el suelo ha pasado desapercibido para la mayoría de los científicos. Esto ha permitido que el estudio edafológico como parte del medio natural se haya obviado, o se le haya otorgado muy poca importancia en todo tipo de estudios ambientales. Por ejemplo, en los estudios de impacto ambiental, tradicionalmente la geología y la geomorfología han primado. Es preferible que una infraestructura lineal (carreteras, vías de tren…) pase por una vega de un río (suelos con gran aptitud para la agricultura debido a su excepcional fertilidad) que lo haga por una montaña donde el impacto visual sea importante. Sin embargo, nunca se ha tenido en cuenta el coste de oportunidad del suelo que ha sido ocupado por dicha infraestructura.El suelo es un recurso no renovable si definimos no renovable como aquel recurso que se consume a mayor tasa que la de su renovación. Aproximadamente, para formar 1 cm de suelo se necesitan 100 años.No solo las infraestructuras ejercen externalidades negativas sobre el suelo, sino que gran parte de las actividades humanas también lo hacen. La contaminación del suelo es un gran problema en la actualidad, especialmente cuando descontaminar un suelo es muy caro y difícil. El suelo es un gran amortiguador de la contaminación, acumulándola sin que aparentemente se muestren efectos adversos en él. Sin embargo, para que el suelo ejerza esta función amortiguadora es necesario que sus propiedades físico-químicas no se encuentren alteradas en gran medida.

Pero hay una actividad por encima de todas cuya influencia sobre el suelo es determinante. La agricultura. Se trata de una actividad cuyo objetivo es obtener la mejor rentabilidad (en términos de cosecha) posible. Para ello, no duda en utilizar agroquímicos (fertilizantes, fitosanitarios…) con el fin de optimizar la producción. Además de la contaminación por estos productos se pueden producir otros efectos como son la pérdida de suelo por erosión, la disminución de la biodiversidad edáfica (invertebrados, microfauna y microflora), pérdida de estructura y en casos extremos la desertización.

Si no tenemos en cuenta que el suelo es un recurso no renovable y que conservar el suelo tanto de forma cuantitativa como cualitativa es vital para la supervivencia de nuestra civilización, las cosechas serán cada vez menores, los productos tendrán cada vez menos calidad y veremos cómo donde antes había vegetación en un futuro la vegetación será escasa  y cómo la contaminación le afectará más, y al no poder ejercer la función reguladora de la contaminación ésta se trasladará a otros medios como la hidrosfera.Por tanto, el suelo es un bien preciado que hay que proteger, al mismo nivel que la biodiversidad, porque se encuentran íntimamente relacionados y porque nuestra calidad de vida depende de él. Sólo con un suelo sano en plenas condiciones podremos desarrollar sociedades sanas y prósperas.

Autor:

José Luis Vicente Vicente

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4 comentarios

  1. tatiana

    bueno me sirve para mi tarea

    Me gusta

    abril 14, 2014 en 4:12 pm

  2. carolinasaravia

    me sirben para mi hija

    Me gusta

    abril 25, 2014 en 6:24 pm

  3. Pingback: El suelo: un recurso no renovable en peligro

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